Recuerdos de una Literatura... Ilustrada...

 



Hola a todos.

Septiembre es un mes importante porque se lo relaciona con la primavera, con el renacer… digamos que tiene buena prensa… Y con un nuevo mes… había que buscar nuevas lecturas, pero… mi mente viajó sin querer al pasado.

En concreto, vinieron a mi memoria mis primeras compras de material literario. Recuerdo que al pasar frente a un quiosco de diarios y revistas había visto una publicación, que parecía una revista de gran tamaño. Era una colección del diario La Nación: se llamaba Literatura Ilustrada. Y no se si era el primer número o qué, pero su título lo tenía entre mis pendientes de lectura: El escarabajo de oro de Edgar Allan Poe.

Me topé con una edición muy bien ilustrada, que daba la impresión de parecerse a un manuscrito de los que uno sueña con descubrir en un sótano y que te descubre una historia que nunca has leído antes… Si bien es un cuento corto, me lo debo haber leído en un par de horas y arremetí contra el otro, que más bien era de terror: El gato negro.


No creo molestar a muchos con describir, de qué trata el El escarabajo de oro.

Un hombre va de visita a un amigo y le cuenta que encontró una hoja de papel en uno de sus viajes de exploración por una playa… Al acercarlo al fuego para ver algunos detalles que él creía borrosos… se descubre una escritura secreta que no puede leer; las letras han sido cambiadas por números y signos que su amigo descifra relacionando números y particularidades de la lengua inglesa, a la manera de un brillante detective.

Preparan una expedición y encuentran el árbol a cuyo pie deben cavar y es el misterioso objeto, el escarabajo de oro, el que señala el lugar al pasarlo por el ojo de un cráneo fijo en una rama de un árbol.

Se hacen con un tesoro valuado en miles de dólares que para la época es un auténtica fortuna.

Poe muestra en este cuento una gran maestría para hablar de cifrados y formas de ocultar mensajes. En la vida real, cuando se desempeñaba en un periódico pidió a sus lectores que le enviaran mensajes en clave y que él los descifraría a todos. Recibió una gran cantidad y solo uno… se resistió. Poe afirmó que se trataba de una mera acumulación de signos sin sentido y puede que haya tenido razón…  

Quizás la historia en sí haya envejecido mal con el tiempo… Puede ser el punto de partida para los que buscan adentrarse en la literatura de suspenso, pero pocos la considerarían un gran obra. Más de uno se inclinaría por los casos de Sherlock Holmes, o el casi olvidado Wilkie Collins.

Más adelante cuando me compré otro ejemplar con los dos cuentos de Oscar Wilde, descubrí que una historia animada que me había conmovido cuando era niño estaba basada en El príncipe feliz. La historia de una estatua con corazón… y que para redimirse de esa vida de privilegio que había tenido cuando había estado vivo… decide sacrificar cada parte de su cuerpo, las láminas de oro con las que estaba cubierto para repartirlas entre la gente que lo necesita. Ya que él es una estatua, lo hace con la ayuda de un gorrión que está punto de emigrar para evitar las bajas temperaturas del invierno… la estatua queda despojada de su oro y piedras preciosas, pero también es vulnerable a las heladas del invierno. El corazón de la estatua se parte y muere junto con el gorrión. Un herrero trata de fundir el corazón partido y no lo logra y lo tira a la basura. Allí también está el cadáver del ave. Dios le pide a su ángel que recorra la tierra en busca de las dos cosas más preciadas y regresa, con un corazón de hierro y el cuerpo de un gorrión…

Hasta el día de hoy semejante final me hace emocionar… ¡Punto para Oscar Wilde!

El primer cuento era El fantasma de Canterville, una hermosa historia con una velada crítica a la sociedad norteamericana del momento…

 

Como curiosidad les cuento que en una vieja página de La Nación se publicó la lista completa de la colección Literatura Ilustrada que yo, descubrí para este post.

 La colección

Casos de Sherlock Holmes: la primera entrega incluye tres cuentos de Arthur Conan Doyle.

La metamorfosis: el clásico de Franz Kafka.

El fantasma de Canterville: y otros cuentos de Oscar Wilde.

El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde: la obra de Robert L. Stevenson.

El escarabajo de oro: textos de Edgar Allan Poe.

El intruso: cuentos de Joseph Conrad.

Cuentos de humor y terror: textos de varios autores.

Cuentos de sinvergüenzas: selección de distintos autores.

Porque un escritor que desea aprender no lee solo thrillers… y porque en otros géneros uno también se puede nutrir de buenas lecturas…

Hasta aquí la publicación del día de hoy. ¿Y tú Lector incansable? ¿Has leído algunas de estas historias? Nos vemos el próximo jueves si Dios así lo quiere… ¡Y nunca dejen de leer! Bendiciones… 


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