La roja insignia… del bestseller.
Hola a
todos.
Hoy les
traigo un post diferente… a pesar de que septiembre no solo ha regresado con
temperaturas más amables si no también con títulos nuevos; el señor Ken Follett,
Dan Brown y Pérez Reverte desembarcarán en las librerías de todo el mundo, como
tanques difíciles de enfrentar… Digo esto porque si eres una autora o autor que
sueña con ver el éxito de tu primer libro o el segundo, da igual, no es buena
idea publicar en el mismo momento en que un súper ventas saca al mercado un
nuevo título. Mala medicina… Y es que aquellos nobles muchachos eclipsan a
cualquier novato porque venden…
Ser
considerado un bestseller es una cumbre que muchos de los que nos dedicamos al
mundo de la literatura soñamos con alcanzar… Pero ¿Qué significa de verdad?
Supe
leer una vez que había un nivel, una cota de ventas. Algunos hablaban de 10.000
ejemplares vendidos otros de 15.000. Las editoriales reconocen que lanzar una
edición de tal magnitud es un evento casi épico hoy en día.
Vienen a
mi mente, el grato recuerdo de ediciones en rústica con el sello “Bestseller” y
a veces uno al lado complementario: “Más de 100.000 ejemplares vendidos en todo
el mundo” Podríamos hacer desfilar cientos o hasta miles de nombres que
supieron excitar nuestra imaginación: el gran Wilbour Smith con su amor por
África desarrollado en innumerables novelas.
Tío
Wilbur: paciencia. Ya tendrás una reseña sobre alguna de tus aventuras como
corresponde. Tengo gratos recuerdos de ti.
Wilbur Smith autor de Cuando comen los leones... entre innumerables títulos.
Continúo la lista: Arthur Hailey, Morris West, Tom Clancy, John Grisham, Paterson, Baldacci…
Arthur Hailey autor de Aeropuerto entre otras.
James Paterson gran autor de thrillers como La hora de la araña.
También
había un sello, Emecé, que tuvo una colección que llamó Grandes novelistas.
Títulos como Noches de Montmatre de Joseph Kessel, Michigan transit de George
Mardarasz, El día del Chacal de Fortsyth, Objetos necesarios de Louis Gould y
muchos más.
¿Y tú Lector
incansable? ¿Qué etiqueta te hubiera gustado más, la de Bestseller o estar en
el catálogo de la colección Grandes novelistas?
¿Un gran
personaje? ¿Una historia llena de intriga, acción y violencia en las
proporciones que son la marca del autor? ¿Paisajes exóticos?
Sidney
Sheldon, un hombre que tuvo éxitos tanto en la pantalla chica como en la
literatura fue el señalado como el dueño de la fórmula del bestseller. Y si la
tenía… se llevó el secreto con él.
En un
reportaje que leí con mucha atención, el autor del Código da Vinci, el señor
Dan Brown contó que estaba de vacaciones leyendo una novela en la playa. El
título que tenía en las manos era La conspiración del Juicio Final de Sidney
Sheldon. Dan, Danielito para los amigos, ya había publicado pero el éxito era
un poco… esquivo con él. Metido en la lectura de la novela cayó en la cuenta de
que no podía dejar de pasar las hojas para saber más… «Quiero escribir una
historia así» se dijo y parece que se propuso firme en lograrlo. Lo demás, lo
sabemos todos… pero no sabemos todo. Dan Brown publicó el Código Da Vinci y se
convirtió en bestseller, con millones de ejemplares vendidos, y millones en su
cuenta bancaria.
Y digo
no sabemos todo… porque siempre he sospechado de una estrategia de marketing…
tan misteriosa como poderosa detrás de esa novela que también vino con polémica
porque fue demandado por otros autores acusándolo de plagio…
¿Título
sobrevalorado? Es posible pero… ¿Quién le quita lo bailado al señor Brown? Y
encima ahora viene por más… ya algunos críticos le han dado para que tenga y
para que guarde… pero eso será para otro post.
Los que
me han tenido la mala suerte de toparse con este blog… me dirán que no estoy
diciendo nada nuevo. La pregunta es ¿se puede decir algo nuevo sobre el
misterio del éxito? El tema no está agotado ni mucho menos… voy a volver otro
día cuando tenga menos exigencias porque hoy es mi cumpleaños y hubo que pasar
un tiempo, unas horas con la familia…
La clave
que me ha rondado por la cabeza es… si no tendríamos que volver más a la
lectura… por nuestro bien. Los beneficios de la lectura son innegables y habrá
toneladas de páginas mejor escritas que estas… Ya muchos científicos vienen señalando
abandonar las pantallas y usarlas solo para lo necesario… ¿podremos?
¿Cuántas
personas han visto leyendo un libro en el transporte público? ¿Cuántas en la consulta
del dentista o solo en un lugar donde hay que esperar?
Sobre la
primera pregunta tengo una anécdota que involucra a una muchacha.
No me
gusta sentarme en el transporte público, pero estaba cansado. La muchacha que
estaba a mi lado, leía un libro y yo no podía adivinar el título para luego
buscarlo en Internet. Cuando me faltaba una parada tomé fuerzas y le pregunté:
Ella no me respondió pero cerró el libro y me señaló la portada. El libro se
llamaba El amor debe ser constante…
Le
agradecí y me levanté para tocar el timbre para bajar. Nunca volví a ver a
aquella muchacha que recuerdo se me quedó mirando después de agradecerle la
información. Cambiaron mis horarios… hubo otros cambios en mi vida.
A través
de este humilde blog, por momentos rústico, trato de que la gente vuelva a esa
hermosa máquina que no requiere de baterías, ni conexión de ninguna red y puede
ser usada en cualquier momento.
"Los libros son una magia portátil única".
Stephen King
¿Y tú
que piensas Lector incansable? Y eso ha sido todo por este jueves… Nos veremos
si Dios así lo quiere… la próxima semana y por favor… ¡Nunca dejen de leer!
Leer tiene un rato encantó...yo me siento un personaje más de la historia que estoy leyendo... puedo retomar en cualquier sitio,leer de continuo, hasta que mis ojos digan basta...
ResponderEliminarLeer me agrada más que ver la historia en teatro o película
Definitivamente un libro es irremplazable ... hasta pronto amigo