Hola a todos.

Pido disculpas a los seguidores de mi blog por haberme tardado mucho en volver a publicar. Acontecimientos funestos me estaban persiguiendo como un corte de energía eléctrica que duró casi cuatro días… en pleno noviembre y con tamañas temperaturas…

Pero he regresado y hoy le voy a hablar de uno de mis temas preferidos en la literatura: el espionaje.

El mundo de los espías, los agentes secretos ha sido retratado en la literatura de diversas formas… A veces pienso que la sombra de la realidad, los verdaderos espías deben estarse riendo a carcajadas de muchos títulos… como el señor Snowden, traidor a la patria para algunos o héroe, defensor de la libertad para otros. Antes de terminar hay que aclarar que el aludido fue empleado de la C.I.A. y de la N.S.A., así que algo debe saber del oficio…

El mismo padre de James Bond, el agente 007 con licencia para matar trabajó para la inteligencia británica y llegó a presentar para su aprobación una operación llamada Operación Goldeneye… que luego no se llevó a cabo por razones presupuestarias del momento… Como lo han leído, con el mismo nombre de una de las películas de acción con el actor Pierce Brosnan.



El autor que elegí para hoy, trabajó también para los británicos. Un día, todavía en servicio contempló la idea de convertir muchas de sus ideas en novelas… Le pidió permiso a su jefe y este le dijo que no había problema salvo que no contara historias reales… o demasiado parecidas a los hechos y que no usara su propio nombre. Para el joven David fue un golpe duro que lo obligó a pensar en un seudónimo… y este no se dignaba a aparecer. Regresando de su trabajo en tranvía, con la mirada perdida en el paisaje urbano notó un letrero: Trajes John le Carré.

El negocio parecía bien ubicado pero era pequeño… y tomó prestado su nombre. Así nació el nombre de un autor con decenas de títulos. Empezó por Llamada para un muerto en 1961. La consagración le vendría poco tiempo después con El espía que surgió del frío.

Hoy me referiré a La gente de Smiley.



Unos hombres comienzan a aparecer asesinados. El primer ataque llama la atención de la inteligencia británica porque la víctima ha sido uno de sus agentes… en el pasado. Llaman a alguien que puede reconocerlo y ese es George Smiley que está retirado del servicio activo.  

La consigna es precisa; asegurarse de que ha sido un hecho violento sin ninguna intención política… y comienza la gira por Europa buscando a antiguos contactos… emigrados hasta llegar al Berlín del Este donde tiene lugar el duelo contra su contraparte, el jefe dela contrainteligencia llamado Karla.

Bueno… aquí no van a encontrar peleas interminables, armas que se esconden en relojes o mujeres sensuales que buscan acabar con el héroe y que sucumben con un beso… y algo más.

John Le Carré tiene un estilo muy serio, a veces muy profundo. Hay una gran ausencia de acción en toda la novela… Solo hay intriga y juegos de inteligencia. Y largas conversaciones en donde los protagonistas confiesan… se redimen.

Hay momentos en que el autor te hace pensar sobre como los servicios de inteligencia pueden llegar a usar en forma muy cruel a las personas… mucho menos que como piezas de ajedrez…

Para los que quieren abandonar aunque sea por unos instantes el rayo láser escondido en un Rolex, o un automóvil con ametralladoras… Le Carré es el indicado.

¿Una anécdota más? El joven David John Moore Cornwell estaba en un momento indicado para ocupar un mejor puesto y sus jefes lo habían propuesto para integrar el equipo en la embajada de Berlín. De pronto los diplomáticos rusos exigieron que lo quitaran de la lista… Los jefes pensaron al instante que había sido descubierto, porque integraba la inteligencia británica desde hace años. Nunca supieron el porque hasta que… el señor Kilby fue atrapado por ciertas irregularidades y… dedujeron que era él el que había pasado mucha información durante mucho tiempo… a los soviéticos…

¿Y tú Lector incansable? ¿Sabías estas anécdotas en la vida de este gran escritor de más de 30 títulos entre novelas y obras de no ficción? ¿Lo leerías hoy?



Si esta publicación les gustó les recuerdo que publico todos los jueves, una reseña, una semblanza de algún autor que me ha impresionado. Los espero pues, el próximo jueves Dios mediante… y por favor ¡Nunca dejen de leer!



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