Cuando el misterio se vuelve una cosa… atroz.
Hola a
todos.
Parafraseando
a una vieja canción me pregunto: ¿Qué tendrá el Nórdico… cuando nos provoca?
Del
norte de Europa nos ha llegado docenas de fenómenos culturales que nos han
marcado, desde nuestra niñez hasta la cultura occidental en general.
En
Laponia, Finlandia vive Papá Noel… hasta hay un apartado postal para escribirle y recibir una respuesta.
De
Suecia vino el grupo ABBA… y años más tarde el grupo Roxette que le dieron a la
música pop páginas para la eternidad.
¿Quién
no recuerda The winner takes it all o Chiquitita? Por decir algunos de sus
temas…
Y no nos
olvidemos a los noruegos del grupo A-ha.
Ya en el
siglo XIX, un señor llamado Gustav Nobel regaló su fortuna para el
establecimiento de un famoso premia que galardonara a los mejores en ciencias,
economía por decir algunos y nuestro tema favorito, la literatura.
Y la
lista continuaría…
Entre
otras cosas está también… el policial nórdico o el nórdico noir que tiene sus
códigos y sus paisajes que atraen miles de lectores todos los años… porque,
perdón Ridley Scott, en el espacio nadie te oirá gritar… y en los bosques de
Noruega… también.
El género nos dio plumas
del calibre de Henning Mankel, o Camila Lakberg pero hoy quiero hablarles de
Stieg Larson… un extraordinario autor, periodista convencido como pocos…
Debo decir y aclarar que
no he leído nada del señor Larson. Pero en los lejanos años 2003 cuando
investigaba sobre técnicas que empleaban autores como John Le Carré o el genial
Fortsyth me topé con la extraordinaria historia de este hombre.
Aquel fatídico día, el
ascensor de su edificio estaba descompuesto. Entonces decidió subir las escaleras
a gran velocidad y ese esfuerzo significó demasiado para su corazón ablandado a
fuerza de años de cigarrillos y comida chatarra… Murió en el hospital y no pudo
ver ni siquiera la publicación de su primera novela Los hombres que no amaban a
las mujeres donde nos presentaba unas latitudes muy distintas a ese milagro
nórdico con el que más de una vez nos han tratado de endulzarnos los oídos. Empresarios
corruptos y mucha violencia de género… Los personajes, unos auténticos
buscadores de la verdad exploran los límites de la justicia.
La novela desató un
fenómeno cultural.
Ganó el premio sueco
Glass Key en 2006 y el resto de las novelas ganaron premios sucesivos. Se
convirtió en un fenómeno de ventas alcanzando 80 millones de copias para el año
2015 y contando… Sin mencionar las adaptaciones
tanto a la pantalla grande como la chica en formato de miniserie.
Pero su autor ya no
estaba… surgieron peleas entre su compañera por 32 años la arquitecta sueca Eva
Gabrielsson y la familia de Larsson. Y la ley falló a favor de la familia ya
que ellos no estaban casados.
Y es que Larsson que investigaba a grupos neonazis
y ultraviolentos había decidido protegerla a ella de posibles consecuencias de
sus publicaciones periodísticas…
Y como dice una canción
argentina… “ya lo han dicho coplas mejores/ Yo solo las quería recordar”
Todo lo mencionado… ya se
ha dicho hasta el cansancio y como sucede también con los fenómenos… hasta
llegar al olvido…
La sociedad que a la que él
hizo despertar mencionando tráfico de mujeres asesinatos de honor, violencia de
género y demás… se comió a ese fenómeno convertido en éxito y olvidó su mensaje…
El policial nórdico ha
llegado para quedarse y recordarnos que detrás de una sociedad paradisíaca… siempre
están escondidos los monstruos mucho más terribles que los de los cuentos que
nos leían por las noches…
El germen
sigue allí… engordando cada día un poco más… hoy un crimen de violencia de género
más… mañana otro negociado encubierto por un gobierno que necesita fondos…
¿Hará
falta otro autor que la haga temblar otra vez? Un autor convencido como este Stieg
que con doce años no dejaba dormir a nadie en su casa con el tecleo de su
máquina de escribir?
Y eso ha
sido todo por hoy. Si esta humilde evocación les ha gustado… los espero… Dios
mediante el próximo jueves. Y por favor… ¡Nunca dejen de leer!
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